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La experiencia sarda

La experiencia sarda

  • Autor: Fran Sequeiro
  • Fecha de publicación: May 21, 2013
  • Categoria:
  • Sitio: Cagliari

¿Destino? Cagliari. Ciudad del sur de la isla bonita y así, a bote pronto, diría que capital de Cerdeña. A decir verdad es una de estas urbes que me costaría situar en un mapa, vamos de las que si me hubiesen preguntado no habria tenido ni las más remota idea de lo que hay que ver alli. Pero bueno, esto es lo de menos cuando a nuestros amigos de Ryanair les da por subvencionarte las vacaciones y saca billetes con destino a la isla mediterranea por 1 céntimo…

El caso es que si habia oido algo acerca de Cerdeña es que por alli se montan buenas fiestas (y si no que se lo pregunten a Berlusconi). Así que, siguiendo sus pasos, aterricé alli un sábado noche con la intención de descubrir la fiesta sarda. ¡Y vaya si la descubrí!. Resulta que (ohh sorpresa!) mi albergue estaba en el barrio de Marina, epicentro de la vida nocturna, donde los locales para tomar una buena cerveza no faltan. De hecho, si buscas un poco, podrás encontrar birrificios donde se puede uno beber la birra entre los propios alambiques donde nace. En uno de ellos me encontré con Paolo, un colega de la Erasmus sardo hasta la médula. El hombre argumentaba, no sin razón, que en Cerdeña están las mujeres más hermosas del mundo. Siglos y siglos de invasiones (con sus violaciones masivas incluidas) han contribuido a crear una super raza local fruto de la mezcla de lo mejor de cada casa, me decia. Recuerdo que cuando una hermosa camarera con delicadas facciones griegas y tez árabe se nos acercó, no pude hacer menos que darle completamente la razón.

Pero Cagliari no solo es bebercio y mujeres, también hay otras cosas interesantes que hacer. Un rápido paseo en un destartalado bus urbano te lleva hasta la bella Poetto beach. Su blanca arena y sus cristalinas aguas confunden de tal manera que ya no sabes si te estas bañando en el Mar Tirreno o en el Caribe. Resulta sorprendente ver como hasta este rincon del Mediterraneo no ha llegado todavía Paco el Pocero and company. Ver una playa semi-urbana sin las clásicas moles de cemento en primera linea es un lujo del que se pueden sentir orgullosos los sardos. Y es que aqui la ley de costas prevee una franja de protección de 2 kilómetros!!

No lejos de la playa se encuentra la “silla del diablo”. Se trata del cráter de un viejo volcan que, según los lugareños, es el lugar donde el demonio se sento a descansar despues de mucho trastear por el mundo. Ufff que miedo… menos mal que Cagliari esta bajo la protección de Sant´Efisio el santo guerrero que, según cuentan, se convirtio a la fé cristiana cuando una cruz suspendida en el aire y una voz en off le anuncio que estaba predestinado para el martirio. Y así fue, despues de salir ileso de un horno en llamas (?) fue decapitado por andar por ahi convenciendo a la gente para bautizarse (no comment…). Bueno el caso es que al santo le han dedicado unas cuantas iglesias bellisimas por el casco viejo en las que puedes emplear una mañana entera conociendolas.

También en el casco viejo, se encuentra el “Bastión” que viene siendo como una gran terraza en lo alto de la colina donde ver una puesta de sol con la compañía de un caffe macchiato tiene la categoria de algo místico. A tiro de piedra de alli está la antigua ciudadela y, ya dentro de ella, el museo de la cera. Me habian hablado de el y llegue alli con la idea de encontrar algo similar al de Londres, asi con personajes famosos y eso. Cual fue mi sorpresa cuando descubro que lo que alli te encuentras son realistas disecciones de partes del cuerpo humano. Aquello bien se podia considerar el museo de los horrores o una buena clase de anatomia. Otro museo interesante es aquel que está en los bajos del palacio comunale (que más que un ayuntamiento, parece una catedral). Habla un poco de lo que es la historia de la ciudad con gran abundancia de fotografías antiguas tipo plaza Yenne (la de la marcha) cuando solo tenia un edificio o planos de la ciudad con cuatro calles…

Y asi, con un poquillo de cultura, acabó mi experiencia sarda. Cuatro días en los que tuve la oportunidad de conocer una ciudad magnifica y de experimentar que se siente con una buena capa de sarro en los dientes (resultado de mi mala memoria y de mi resistencia a comprar un cepillo en el chino de la esquina). Me esperaba la experiencia de pasar la noche en la estación de tren de Pescara rodeado de borrachos, locos y demás personajes, pero bueno eso ya da para otro articulo…

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