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50 Síntomas de que he viajado mucho.

50 Síntomas de que he viajado mucho.

Hola me llamo Fran y… viajo demasiado. Llevo 3 semanas limpio, sin meterme ningún chute de viajalina, pero empiezo a notar los primeros síntomas del síndrome de nomadismo. Creo que tengo un problema. Hay ciertas señales que me delatan, síntomas de la gravedad de mi adicción. He hecho una lista con las más representativas. Si, como yo, eres un sucio yonki de los aeropuertos entenderás de que estoy hablando… 1) Mi neceser es una bolsa de plástico con autocierre. 2) Conozco los mejores rincones para dormir en Barajas y el Prat. 3) Colecciono tarjetas SIM de varios países como si de sellos se tratase. 4) En ocasiones respondo “dziekuje” a mi panadero de toda la vida. 5) Me sé de memoria las rutas de los aeropuertos que me pillan más cerca. 6) En mi cartera se pueden encontrar monedas de 5 países diferentes. 7) Tengo amigos en Facebook que postean cosas chungas en cirílico, armenio o japonés. 8) Tengo una mochila Quechua. 9) Para mi todas las monedas son rupias, diferenciadas solamente por el apellido (ucranianas, letonas, noruegas…) 10) Tengo llegado a casa, hecho la colada y vuelto a meter la ropa en la maleta. 11) Nunca vacío del todo mi maleta (por si acaso…). 12) No tengo claro a qué país llamar casa. 13) Las historias de mis viajes ya no asustan ni mi madre, ni a mi abuela. 14) Cuando preguntan a mi familia dónde estoy, responden con total normalidad “por Europa del Este, creo…” 15) Envaso mi ropa interior al vacío. 16) Cuando me tiro unas semanas en casa siento como si estuviese de vacaciones. 17) Mi maleta tiene más cicatrices que Rambo. 18) Lo primero que preguntan mis colegas al llegar a casa es: y ahora… ¿a donde te piras? 19) Conozco de memoria las medidas máximas del equipaje de mano permitido por Ryanair. 20) Mis propositos de nuevo año tienen que ver con visitar tal ciudad o cual país. 21) Mis amigos me confunden con una agencia de viajes. 22) Puedo convertir mentalmente un precio a 4 monedas diferentes. 23) Mis amigos suelen comenzar los mensajes preguntándome ¿en qué país estás? 24) Compro ropa que disimule mejor la roña (no siempre es fácil encontrar...

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From Poland with love

From Poland with love

Como muchos de vosotros sabreis me he venido a vivir a Polonia. Concretamente a una ciudad llamada Lodz pero que se pronuncia Guch y que, aunque no lo creais, es la tercera ciudad más grande del país… Pero, claro, como la Eurocopa no paso por aquí, no la conoce ni el Tato. Por estas frías tierras pararé los próximos 11 meses dando el callo en un pedazo proyecto de promoción del voluntariado pagado por mi querido amigo Durao Barroso (para quien esté interesado en como poder montarse algo por el estilo, simplemente diré que el nombre en clave es SVE y que para más info: San Google). El caso es que a lo tonto me estoy sumergiendo en una experiencia de lo más intercultural. Mi pequeño apartamento de estilo comunista, más que un piso parece la ONU. Y es que tras comprobar lo jodido que resulta que dos alemanes, una francesa, una ucraniana y un español decidan sobre que urge más comprar: una plancha o una cafetera; comienzo a entender porque en Nueva York nunca se ponen de acuerdo sobre a que país hacerle la guerra. Pero bueno, hoy no vengo a hablaros de mis compañeros de piso (eso mejor lo dejamos para próximos episodios) si no que quería hablaros sobre este entrañable país llamado Polska. Después de dos semanas por estos lares me he dado cuenta que hay unas cuantas diferencias que existen entre estos fríos lares y nuestra entrañable piel de toro. Empecemos… Las aceras, por definición, son irregulares y llenas de agujeros ¿consecuencias? caminar por la calle de noche y/o con lluvia se puede considerar deporte de alto riesgo. Aquí segurata es el empleo del futuro. Hay tropecientas compañías privadas de seguridad (si también Prosegur) que se dedican a rehabilitar hooligans filonazis. Un uniforme a lo Robocop, una pipa y ala a proteger desde Lidls hasta paradas de bus. Todos los tranvías que retiran en Alemania vienen a parar aquí. Es más barata la Coca-Cola que la Pepsi. Aquí el café es cosa de burgueses y demás gente adinerada. En los mercadillos de segunda mano te puedes encontrar emblemas nazis junto a uniformes comunistas. La cerveza se puede tomar caliente y/o con miel. El polaco es...

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